Rafael Manzano

Rafael Manzano a Solidaridad Nacional, 1959

Conocíamos a este joven artista por un premio que le otorgamos en el certamen de Moncada. Lo habíamos perdido, en este anual renuevo de firmas de pintores, y ahora lo encontramos con una dicción muy personal y convincente: ganó en suavidad su paleta, sobre todo en los tonos medios, del rosa, del violeta. Sabe recoger, con fina mirada observando, los matices de los paisajes urbanos, los que monta y construye trascendiendo la realidad que le sirve de mera consulta. En sus mejores lienzos prescinde de la perspectiva, para desarrollar toda la obra sobre una sola dimensión, sin recurrir así, a la mentira óptica. Se expresa Capella dentro de un expresionismo pictórico pero de nueva planta: es decir, que las líneas han perdido toda violencia para desplegarse dentro de una emoción gozosa y lírica.

 

Joan Capella a Sala Dalmau (1985)

Capella es un pintor que se orienta más por la inteligencia que por el corazón. Podríamos verle una limpia estirpe cezanniana, pero del  mismo modo, una descendencia del cubismo. Construye, ordena, sintetiza el paisaje, las figuras y las cosas. Toma los elementos de la realidad, pero los cambia, sopesa y estructura a su manera. Sus bodegones, desnudos y paisajes reflejan una organización muy  rigurosa. Este pintor no deja que un impulso espontáneo le quiebre el mando de las bridas.

Buen colorista, procura, sin embargo, seleccionar las gamas evitando transposiciones y choques. Se expresa por matices muy delicados y sutiles. La llamada Escuela Española de París no es indiferente a este artista, por lo cual la Sala Dalmau le sirve de marco pintiparado.

En la obra de Joan Capella todo está dicho y razonando con claridad meridiana. Nada más lejos de la confusión que un óleo de este pintor.

 

Capella a Galería Dalmau (1989)

Quizá la exposición mas armónica de las visitadas por nosotros esta quincena se encuentra en la Galería Dalmau. Y la presenta Joan Capella. Hace tiempo que venimos siguiendo al pintor de Moncada, sin duda uno de los artistas mas sugestivos y creadores del actual momento pictórico.

Se orientó, primero, a un constructivismo con un indudable fondo cezannesco. Sin abandonar su concepto, ordenado y lúcido del cuadro, pasó luego a moverse en las fronteras de lo que se viene llamando “Escuela de París”. Yo no creo que exista en Cataluña un pintor con un dominio más puro de las formas, ni quien sepa trasladar al lienzo una luz más limpia y lírica, como filtrada a través de un prisma. Destaquemos sus “bodegones”, del linaje más noble del Cubismo; y sus interiores, con figuras; y sus “desnudos”, de una simplicidad reflexiva y de una inocencia de Paraíso. En ésta ocasión no se prodiga en “paisajes”, pero los que expone alcanzan esa plenitud que sólo logra la inteligencia y el rigor. Emplea unas coloraciones muy suaves y entonadas, con predominio de grises, azules y violáceos. Frente a sus cuadros pensamos en aquella traducción orsiana de los versos de la entrada en el Jardín de Academos: “Nadie atraviese esta vía si no sabe Geometría”.

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Fundació Joan Capella