Alberto del Castillo

Alberto del Castillo al Diario de Barcelona (1961)

 J. Capella, en Galería Jaimes

Dos años han trascurrido desde la primera exposición individual de J. Capella. Desde entonces ha celebrado varias muestras personales y concurrido a colectivas. Y ha añadido a los premios obtenidos, el tercero del reciente Concurso San Pol de Mar.

Su vocación le impele a seguir el camino más positivo; trabajar con denuedo, que en este caso quiere decir también con humildad. La circunstancia que gran parte del temario coincide con el de la exposición de su presentación pone mejor de manifiesto los beneficios logrados, visibles en la figura y sobre todo en el paisaje.

Partidario del orden, la brevedad y la claridad, plantea el problema pictórico colocando los naipes boca arriba, sin elucubraciones y sin confundir la misión del pintor con la del narrador de hechos o accidentes. Pone en acción los valores eternos del cuadro: línea y color. Acentúa los volúmenes y busca armonizaciones tonales generales que aúnen la variedad cromática y la multiplicidad de los matices. Cobran así, sencilla y calladamente, vida los cuadros. En forma prosaica en la representación de objetos cotidianos como sujeto – sillas o una máquina de coser- o en los de asunto zoológico- cabras o mulos-. De manera más trascendente en el resto. Ensambla mejor los elementos en la figura y dota al paisaje de un lirismo acentuado por el esclarecimiento de la paleta personal, a pesar de seguir las directrices de Benjamín Palencia y de Ortega Muñoz.

 

Alberto del Castillo (1966)

Juan Capella, en Ágora

Más pintor que nunca parece Juan Capella en esta su tercera exposición en Barcelona y en la que exhibe paisajes, figuras y composiciones o naturalezas muertas. Desde un principio se mostró partidario de ir derecho al grano de la pintura, sin distraerse en la anécdota. Así y todo contaba la descripción y también el manto policromo. El paisaje de Moncada (13), responde todavía a la antigua manera. Hoy prefiere ser más sintético, usar de los planos más que de la línea, e inclinarse por la sobriedad cromática, sin preocuparse por la variedad de los colores. Sus lienzos están sólidamente constituidos y muy cuidada la técnica, en la que recurre a la espátula y al pincel. El avance le registra sobre todo el equilibrio, sin las estridencias de otrora y con acordes cromáticos muy personales, como la pintura en general de este notable artista del vecino Moncada, que en cada exposición da una lección de sinceridad y honradez en su quehacer. Lo mejor continúan siendo los paisajes, cerca de los cuales están las naturalezas muertas, yendo las figuras en último lugar. Juan Capella cala cada vez más hondo en la pintura. Es pintor en alza.

 

Alberto del Castillo (1985)

…Partidario del orden, la brevedad y la claridad, plantea el problema pictórico colocando los naipes boca arriba, sin elucubraciones y si confundir la misión del pintor con la del narrador de hechos o accidentes. Pone en acción los valores eternos del cuadro: línea y color. Acentúa los volúmenes y busca armonizaciones tonales generales que aúnen la variedad cromática y la multiplicidad de los matices.

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Fundació Joan Capella